VELAD

velad

El Adviento recuerda y celebra las venidas de Cristo: ha venido, vendrá, viene. No es extraño que la primera recomendación sea la de estar en vela. Hasta de noche. Es en sentido figurado ya que en la Biblia la noche simboliza a este mundo en contraste con el mundo venidero, que será un mundo de LUZ.. Jesús nos libera de ia noche. "El que me sigue no camina en tinieblas" (Jn 8,12). Por eso, estar en vela es, fundamentalmente, seguirle a Él.

Este "vigilad" de cada Adviento nos viene muy bien para salir de la rutina y aprovisionarnos de ilusión y ganas de cambiar. Porque si no esta-mos alerta, poco a poco se acaba la luz del Evangelio y empezamos a vivir en la noche como si no hubiera venido Cristo.

"Ven. Señor. Jesús, date prisa, ven; no puedes tardar más, pues la humanidad esperando está tu venida va."

PARADOJAS DE NUESTRO TIEMPO

Hoy tenemos casas más grandes y familias más pequeñas.

Mejores casas, pero más hogares deshechos.

Juntamos dos salarios, pero sufrimos más divorcios.

Tenemos más expertos, pero también más problemas.

Más facilidades para todo y menos tiempo para nada.

Más medicinas y menos bienestar.

Compramos más y nos divertimos menos.

Gastamos más y tenemos menos.

Hemos agregado años a nuestra vida, pero no vida a nuestros años.

Tenemos más cantidad, pero menos calidad.

Más variedad de comidas, pero menos nutrición.

Hemos aprendido a correr, pero no a esperar.

Aumentamos nuestras posesiones y disminuimos nuestros valores.

Hemos ido a la luna. Pero nos cuesta cruzar la calle para visitar a nuestros vecinos.

Hemos desintegrado el átomo, pero no nuestros prejuicios.

Manejamos más información y tenemos menos comunicación.

Hablamos mucho. Pero mentimos muy a menudo.

Vemos demasiada televisión y leemos demasiado poco.

Nos acostamos demasiado tarde. Y rezamos muy rara vez

La vida está hecha de momentos para disfrutar, no para sobrevivir. Por eso no guardes nada para ocasiones especiales, porque cada día, cada hora y cada minuto es especial. Y no sabemos si será el último. Jesús vino, viene y vendrá.

"ESTAD EN VELA"

Si tomamos cualquier pasaje de la Biblia y aceptamos su contenido sin más, fuera de todo contexto, conseguiremos que la Biblia diga lo que nosotros queramos. Por eso, hay que leer toda la Biblia, todo el Evangelio, y entender todo el mensaje. Cada pasaje es una parte. Dios es juez, sí, y Padre, y Médico, y Luz, y Pastor, y Agua, y Pan... Si tomamos una sola de esas explicaciones, con exclusión de las demás, mutilamos el Mensaje.

Por tanto, hemos de leer el mensaje completo: la importancia de la vida, la urgencia de volvernos a Dios, la necesidad de salvar la vida, de no tirarla. Y, para todo eso, contamos con el Señor que viene. Así, la Navidad no es "Dios viene para castigar" sino "Dios viene para iluminar". Por esto se colocan estos textos en el camino hacia la Navidad. Viene el Señor, preparaos, porque la salvación no es obra sólo de Dios: Dios nos ayuda en el trabajo de caminar bien, de no tirar nuestra vida... si nosotros lo queremos hacer.

Para quien solamente quiere dormir, la luz es un estorbo.

El primer mensaje del Año litúrgico es, por tanto, despertarnos. Recordarnos quiénes somos y qué es la vida. Y anunciarnos que, para caminar, contamos con la luz de Dios. El Adviento empieza con dos mensajes paralelos: por un lado, la urgencia de tomar en serio la vida, la urgencia de caminar, de no quedarse dormido, de no atender a lo que no tiene valor; por otro lado, la primera revelación de quién es Dios, el que ilumina, el que ayuda a caminar. Ése es el que va a nacer, la luz que ilumina el camino.

José Enrique Galarreta